No siempre fui un ser racional, muchas veces dejaba que mis emociones controlaran mis acciones.

 

Con los años, fui aprendiendo a controlar esas emociones y que siempre es mejor sentarse a conversar para resolver los problemas.

 

¡OJO! Siempre acompañarse de una buena taza de café. 

 

También funciona de otra manera, el acompañar esta deliciosa bebida con una buena compañía, entretenida conversación y muchas carcajadas.

Un buen café

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